Próximas proyecciones en el CineClub Imaginario

2011
enero
viernes 7
LA CLASE (ENTRE LES MURS) (Laurent Cantet)Francia, 2008
viernes 28
21 GRAMOS (Alejandro González Iñárritu)
EUA, 2003


Casa de la Cultura de Valencina (Sevilla) España, 20:30 horas. Entrada libre hasta completar aforo.

20091206

HONEYDRIPPER Blues Bar (JOHN SAYLES) EUA, 2007. Viernes 11 de diciembre de 2009.

Reparto

Tyrone Purvis DANNY GLOVER
Delilah LISA GAY HAMILTON
China Doll YAYA DaCOSTA
Maceo CHARLES S. DUTTON

Slick VONDIE CURTIS HALL
Sonny Blake GARY CLARK JR.
Bertha Mae DRA. MABLE JOHN
Sheriff Pugh STACY KEACH
Amanda Winship MARY STEENBURGEN
Dex SEAN PATRICK THOMAS
Possum KEB’ MO’Junebug KEL MITCHELL
Time Trenier EDDIE SHAW


SINOPSIS
1950. Alabama rural. Temporada de cosecha del algodón. Es un fin de semana crucial para el bar Honeydripper y su dueño, el pianista Tyrone “Pinetop” Purvis. Debe mucho dinero al que le suministra las bebidas, otro tanto al pollero y al casero. Tyrone está dispuesto a cualquier cosa con tal de atraer a los jóvenes cosechadores y a los reclutas de la base cercana a su bar y hacerle la competencia a Touissant, dueño del local rival.

Después de despedir a Bertha Mae, su cantante habitual de blues, Tyrone anuncia a su compañero Maceo que ha contratado al famoso guitarrista Guitar Sam para una actuación especial única: la idea es llenar el club y, de paso, salvarlo.

Llega el gran día y Tyrone va a esperar el tren, pero Guitar Sam no está a bordo. Obligado a encontrar una solución, llega a un acuerdo con el sheriff para que suelte a Sonny, un chico que se había presentado en el club después de bajarse de un vagón de carga, diciendo que tocaba tan bien como Guitar Sam.

Tyrone limpia y viste a Sonny. Su plan es hacer pasar al joven guitarrista por Guitar Sam el tiempo suficiente para apagar las luces y salir pitando con la recaudación. Cuando Sonny suba al escenario y ataque con su primer solo de guitarra, Tyrone sabrá si las luces del Honeydripper se han apagado para siempre o si su suerte ha cambiado: puede que sea otro hombre salvado por el rock n’ roll.

El reparto estelar de HONEYDRIPPER blues bar está compuesto por Danny Glover, Charles S. Dutton, Lisa Gay Hamilton, Stacy Keach, Mary Steenburgen, Yaya DaCosta y Sean Patrick Thomas, además de músicos de la talla de Keb’ Mo’, Dra. Mable John y Gary Clark Jr., un nuevo talento que hace su debut cinematográfico en el papel de Sonny.

COMENTARIOS

Los críticos musicales han gastado mucha tinta intentando decidir qué canción debe considerarse como “el primer tema de rock and roll”. Siempre he pensado que el principio de cualquier corriente, sea deportiva, artística, religiosa o política, puede ser el punto de partida de una historia interesante. HONEYDRIPPER blues bar transcurre en Harmony, Alabama, una pequeña ciudad situada en una encrucijada de caminos, en 1950. Los cantantes de blues aún se sientan delante de las cafeterías y tocan por unos cuantos centavos; en la máquina de discos hay grandes bandas como la de Louis Jordan, estrellas country y precursores del rock como Hank Williams, o cantantes melódicos como Perry Como, y la música más escuchada en directo es el gospel. Pero la tecnología está a punto de hacer su aparición. El guitarrista, hasta entonces relegado a un segundo puesto en las bandas, está a punto de colocarse bajo los focos. Cuando la guitarra pueda llorar y aullar al mismo volumen que los vientos o el piano, todo cambiará.
En la película, Gary Clark Jr., un joven prodigio de Austin, Texas, encarna a Sonny Blake, evocando el espíritu de Ike Turner, T Bone Walker, Johnny Watson y muchos otros que apostaron por este tipo de música cuando aparecieron las primeras guitarras eléctricas. Danny Glover es Tyrone “Pinetop” Purvis, un pianista itinerante de boogie-woogie que se ha asentado y ha comprado el bar Honeydripper para ofrecer la música que ha sido su vida hasta ahora. Le persigue su pasado y cierra los ojos al futuro, pero de pronto aparece un chico apuesto con una guitarra que no tiene agujero en el centro...
Casi todas las canciones son un compendio de tensión y armonía. Se han librado muchas batallas con música sin pronunciar una sola palabra. Una de ellas tuvo lugar a principios de los cincuenta entre la guitarra y el piano. Fats Domino y Jerry Lee Lewis hicieron todo lo que pudieron para aguantar, pero cuando Chuck Berry empezó a tocar acordes de piano con su guitarra y a hacer el paso del pato en el escenario, el rumbo de la música popular cambió. Incluso el saxo, la desgarradora alma del rhythm and blues, pasó a un segundo plano y en el rock blanco, desapareció del todo.
Numerosos músicos de barrio y músicos de jazz usaron la misma frase para describir la regla de oro que permitía la entrada en su mundo: “Si sabes tocar, te puedes quedar”. Las bandas de blues eléctrico de Chicago se hicieron famosas por echar a sus competidores del escenario a base de música, haciéndose con los bolos. En HONEYDRIPPER blues bar, Tyrone “Pinetop” Purvis debe decidir si la nueva música es una amenaza o la oportunidad de su vida. Tensión, armonía, violencia potencial, si a eso se le añade ritmo, hay dramatismo. Y eso es rock and roll.
La película HONEYDRIPPER blues bar trata de transformaciones: una segunda oportunidad para un viejo músico de blues, el despegue fulgurante de un joven guitarrista, y el ascenso del mismo rock and roll. Para dar vida a la historia de esta metamorfosis musical, era clave capturar el espíritu de mediados del siglo pasado.
HONEYDRIPPER blues bar, la decimosexta película de John Sayles, y la decimotercera producida por Maggie Renzi, su eterna colaboradora, se rodó en Greenville, Georgiana, Anniston y Midway, cuatro localidades del sur de Alabama, en otoño de 2006.
HONEYDRIPPER blues bar nació gracias a la fascinación que John Sayles siente por la génesis del rock n’ roll. “No hubo un momento clave en que el rhythm and blues, el blues, el gospel, el jazz y el country se fusionaran para crear el rock n’ roll”, dice el realizador. “El gran cambio llegó con el nacimiento de la guitarra eléctrica. Antes, el piano era el rey. Sonaba mucho más que una guitarra acústica. Pero, de pronto, un chico pobre como Sonny podía viajar con una guitarra eléctrica barata y un amplificador portátil y hacer temblar las paredes de los bares con sus acordes. Había muchos ‘Guitar Sam’ y ‘Guitar Slim’ en aquella época. Los músicos se movían mucho y escuchaban lo que hacían los demás. Hank Williams era de Georgiana. Jimmy Swaggart y Jerry Lee Lewis se colaban en clubes para negros. Chuck Berry se hizo famoso por recrear el ritmo de percusión del piano con su guitarra. Soldados blancos y negros llenaban los bares con música en directo. Tener una base del ejército cerca podía significar la salvación para el propietario de un bar”.
Nada de playback Es difícil capturar la inmediatez de la música en directo cuando los actores cantan o tocan en playback. El realizador John Sayles quería que la música fuera libre y fresca. Aparte de Danny Glover, que no toca el piano, pero fue muy convincente “tocando” piezas de Sonny Leland (se ven las manos de Henderson Huggins en los primeros planos), todos los demás actores/músicos tocaron en directo, e incluso improvisaron.

Trailer de la película:


EL VIAJE DE SAID (Coke Rioboó) España, 2006 - 9'

...en una modesta casa situada en una playa marroquí vive el pequeño Said. Un día viaja mágicamente al paraíso de las opotunidades, en el que encuentra un parque de atracciones gigante lleno de luces y colores... Bienvenido a la feria

Aquí puedes ver el cortometraje:

20091126

ORDET (LA PALABRA) Carl Theodor Dreyer. Dinamarca, 1955. Viernes 27 de noviembre de 2009.



Dirección: Carl Theodor Dreyer.

País: Dinamarca.
Año: 1955.
Duración: 131 min.
Género: Drama.
Interpretación: Henrik Malberg (Morten Borgen), Emil Hass Christensen (Mikkel), Birgitte Federspiel (Inger), Preben Lerdoff (Johannes), Cay Kristiansen (Anders), Ejner Federspiel (Peter Petersen), Gerda Nielsen (Anne Petersen), Ove Rud (Pastor), Henry Skjaer (Doctor), Edith Trane, Sylvia Eckhausen (Kirstin), Kirsten Andreasen, Ann Elisabeth Rud (Maren), Susanne Rud (Lilleinger).
Guión: Carl Theodor Dreyer; basado en la obra teatral de Kaj Munk.
Producción: Carl Theodor Dreyer, Erik Nielsen y Tage Nielsen. Música: Poul Schierbeck.
Fotografía: Henning Bendtsen.
Montaje: Edith Schlüssel.

SINOPSIS

Una pequeña comunidad de la Jutlandia occidental, hacia 1930. El viejo Morten Borgen (Henrik Malberg) dirige la granja de Borgensgaard. Tiene tres hijos: Mikkel (Emil Hass Chris-tensen), Johannes (Preben Lerdoff) y Anders (Cay Kristiansen). El primero está casado con Inger (Birgitte Federspiel) y tiene dos hijas pequeñas, aunque en estos momentos Inger está embarazada y esperan el tercero. Johannes es un antiguo estudiante de teología que, por haberse imbuido en sus estudios (sobre todo en Kierkegaard), e identificarse constantemente con la figura de Jesucristo, es considerado por todos como un loco. El tercero, Anders, está enamorado de la hija del sastre, líder intransigente de un sector religioso rival. Tal circunstancia revitaliza la discordia que siempre ha existido entre las dos familias, ya que ninguna ve con muy buenos ojos que sus hijos contraigan matrimonio. El parto de Inger desencadena todas las tensiones acumuladas en esta pequeña comunidad.

Dreyer, el gran místico de la historia del cine

Dreyer, calificado por muchos como “uno de los más grandes místicos de la historia del cine”, dota a todas sus obras de un “aura especial”. Viendo su cine, especialmente Ordet, resulta difícil imaginar un rodaje: con las típicas paradas para comer, el reparto de bocadillos entre los figurantes, las pausas entre toma y toma, el “clic-clac” de la claqueta, el equipo hablando de cosas mundanas... Ciertamente, el cine de Dreyer parece que no haya sido realizado por nadie, sino que directamente haya caído del cielo, nos sentimos como voyeurs mirando la vida de otros, sintiéndonos reflejados, por ello resulta tan interesante. El cine de Dreyer incorpora los recursos del cine y del teatro, para crear un realismo psicológico, más allá del realismo y del naturalismo. Los personajes y las situaciones traspasan la realidad para llevarnos a una esfera donde todo es posible. Para eso recurre a una puesta en escena en la que concibe cada fotograma como un cuadro. Sustituye los decorados por interiores reales, desprovistos de todo elemento ornamental, alargando cada secuencia para crear atmósferas únicas.

Dreyer plantea esta película como un torrente de espiritualidad, rodeándola de un ambiente místico en el que se interesa por tratar, por encima de todo, la inseguridad del individuo ante los caprichos de la fe y de la razón.

20091106

PERSÉPOLIS (Marjane Satrapi) Francia, 2007 (Animación). Sábado, 7 de noviembre de 2009

Dirección: Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.
País: Francia.
Año: 2007.
Duración: 95 min.
Género: Animación, drama.
Doblaje original: Chiara Mastroianni (Marjane adolescente y adulta), Catherine Deneuve (Tadji, madre de Marjane), Danielle Darrieux (abuela), Simon Abkarian (Ebi, padre de Marjani), Gabrielle Lopes (Marjane niña), François Jerosme (tío Anouche).
Guión: Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud; basado en los comics de Marjane Satrapi.
Producción: Marc-Antoine Robert y Xavier Rigault.
Música: Olivier Bernet.
Montaje: Stéphane Roche.
Diseño de producción: Marisa Musy


SINOPSIS
Marjane es una joven de nueve años que crece en el Irán de la Revolución Islámica. A través de sus ojos, vemos cómo las esperanzas de su pueblo quedan rotas cuando los fundamentalistas toman el poder. Inteligente y sin miedo, Marjane engaña a los "guardianes sociales" y descubre el punk, Abba e Iron Maiden. Pero cuando su tío es ejecutado sin piedad y las bombas caen alrededor de Teherán en la guerra entre Irán e Irak, el miedo diario que rodea su vida es palpable. A medida que crece, la audacia de Marjane hace que sus padres se preocupen por su seguridad. Y así, a los catorce años, toman la difícil decisión de enviarla a una escuela en Austria. Vulnerable y sola en un país extraño, resiste los malos tragos típicos de un adolescente. Además, Marjane tiene que combatir el hecho de ser equiparada con el fundamentalismo religioso y el extremismo de los que tuvo que huir.

20091018

LA BÚSQUEDA (RIDING ALONE FOR THOUSANDS OF MILES) (Zhang Yimou) China-Japón, 2005. Viernes, 23 de octubre de 2009


LA BÚSQUEDA(Zhang Yimou)
(RIDING ALONE FOR THOUSANDS OF MILES)
China-Japón, 2005
Viernes, 23 de octubre de 2009
Casa de la Cultura de Valencina – 20:30h.
Director: Zhang Yimou Duración: 104 minutos
Intérpretes: Ken Takakura (Gou-ichi Takata), Shinobu Terajima (Rie Takata), Kiichi Nakai (Ken-ichi Takata, voz), Jiamin Li (Li Jiamin), Lin Qiu (Lingo), Jiang Wen (Jasmine), Ken Nakamoto (Eléctrico), Li Bin Li (Director).


La historia: La del viaje más importante en la vida de un hombre por el corazón de China.
Cuando Takata Gou-ichi (Takakura Ken) descubre que su hijo Ken-ichi (Nakai Kiichi), del que está distanciado, está gravemente enfermo, se apresura a acudir a su lado. Pero Ken-ichi se niega a verle. Rie (Terajima Shinobu), la mujer de Ken-ichi, le da a Takata una cinta de video para ayudarle a que vuelva a conocer a su hijo. La mención de una promesa en la cinta envía a Takata a una odisea para saldar una deuda de amor con su hijo. Durante el viaje se encuentra con personas de todo tipo, descubre la amabilidad humana y una idea de la familia que creía haber perdido mucho tiempo atrás. A veces hay que viajar lejos (cabalgar solo miles de millas)para encontrar el camino a casa...

Comentario: Zhang Yimou se aleja por un momento del cine de espadas y leyendas chinas, de su cinematografía con tintes más épicos, pero no lo hace ni un centímetro de la emotividad de sus historias. Con ciertas reminiscencias a "Una historia verdadera" de David Lynch el realizador nos conduce por un largo camino de redención, esta vez entre padre e hijo. Vuelve por tanto Yimou por la senda del lirismo, de las historias pequeñas con una enorme carga emotiva. Estamos frente a un drama con muchos momentos y personajes que emanan ternura, humanidad. Vuelve a los terrenos de "El camino a casa" o "Ni uno menos" por citar dos ejemplos. El semblante serio de Takakura Ken invade el metraje del film hasta que Yimou encuentra el camino para derrotar esa frialdad. Escenas memorables hay unas cuantas: el banquete, la noche que pasa perdido con el niño, la representación en la carcel... Valores que hacen de Yimou uno de los cineastas más apreciables y recomendables para habituales y amantes del cine que habla de sentimientos y emociones.
Esta 85ª proyección del CineClub Imaginario tiene el valor añadido de poder disfrutar de una película que no ha sido estrenada en España en salas comerciales.



Cortometraje:

PORQUE HAY COSAS QUE NUNCA SE OLVIDAN
(Lucas Figueroa) España, 2008
Intérpretes: Fabio Cannavaro, Amadeo Carboni
12 minutos

20091002

AL OTRO LADO (Fatih Akin) Turquía-Alemania, 2007. Sábado 3 de octubre de 2009


Dirección y guión: Fatih Akin.
Países: Alemania y Turquía.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Interpretación: Nurgül Yeşilçay (Ayten Öztürk), Hanna Schygulla (Susanne Staub), Patrycia Ziolkowska (Lotte Staub), Baki Davrak (Nejat Aksu), Tuncel Kurtiz (Ali Aksu), Nursel Köse (Yeter).
Producción: Fatih Akin, Andreas Thiel y Klaus Maeck.
Música: Shantel.
Fotografía: Rainer Klausman.
Montaje: Andrew Bird.
Dirección artística: Tamo Kunz y Sirma Bradley.
Vestuario: Katrin Aschendof.
Estreno en Alemania: 27 Sept. 2007.
Estreno en España: 14 Marzo 2008

Sinopsis

A través de una serie de encuentros, relaciones e incluso muertes, las frágiles vidas de seis personas conectan durante sus viajes emocionales hacia el perdón y la reconciliación en Alemania y Turquía. Nejat no mira con buenos ojos la relación que su padre Ali mantiene con la prostituta Yeter. Pero todo cambia cuando descubre que ella manda dinero a Turquía para pagar los estudios universitarios de su hija. La inesperada muerte de Yeter distancia al hijo y al padre. Nejat decide irse a Estambul a buscar a Ayten, la hija de Yeter. Pero Ayten, una activista política que huye de la policía turca, se ha ido a Alemania. Allí conoce a Lotte, que le ofrece su casa, algo que no gusta a su madre Susanne, una mujer bastante conservadora. La policía detiene a Ayten. Su petición de asilo político es denegada y la deportan a Turquía, donde es encarcelada. Lotte se traslada a Turquía en un intento desesperado para liberarla.


Viajes de ida y vuelta cruzados

Tras el bombazo de Contra la pared y el documental Cruzando el puente: los sonidos de Estambul , Fatih Akin, director alemán de origen turco, vuelve con Al otro lado a este largo diálogo entre Oriente y Occidente, esta vez en una obra más plural, a seis voces, en la que eleva a un primer plano la sensibilidad que esbozaba bajo la contundencia de su anterior largometraje.

Premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes, significa un coherente paso adelante para Akin en el difícil momento de volver a ponerse detrás de las cámaras después de aquel impacto. Y lo hace, tal y como ha reconocido y queda plasmado en la cinta, tomando una mayor distancia, con un abanico de personajes que amplían y oxigenan las intenciones del relato, dejando atrás la visceralidad, la inmediatez de las connotaciones biográficas de su anterior obra. Rebaja ese perturbador nervio, pero bajo esta serenidad todavía fluye la violencia soterrada, la injusticia y el desarraigo, una narración polifónica que sigue la pista a unos personajes desplazados física y emocionalmente entre Alemania y Turquía, en pleno camino para encontrarse.

A veces viajamos buscando a alguien que a su vez también está buscando y acabamos encontrándonos a nosotros mismos. Necesitamos viajar para conocer a quien tenemos más cerca, en quien no nos habíamos fijado o quienes creíamos que nunca conoceríamos; y acabamos descubriendo que son como nosotros. Algo de esto les pasa a los personajes de la hasta ahora última película de uno de los jóvenes cineastas europeos más interesantes.



20090922

LOS LIMONEROS (Eran Riklis) Israel, 2007. Viernes, 25 de septiembre de 2009


Ficha artística

Salma Zidane HIAM ABBASS Ziad Daud ALI SULIMAN Mira Navon RONA LIPAZ-MICHAEL Ministro Israel Navon DORON TAVORY Abu Hussam TARIK COPTY Capitán Jacob AMOS LAVIE Leibowitz AMNON WOLF

Ficha técnica

Director ERAN RIKLIS Guionistas SUHA ARRAF, ERAN RIKLIS Fotografía RAINER KLAUSMANN
Idiomas Árabe, hebreo e inglés (V.O.S.E.) Duración 106’



LA HISTORIA

Salma Zidane (HIAM ABBASS), una viuda de 45 años residente en un pequeño pueblo palestino de Cisjordania, declara la guerra al ministro de Defensa israelí (DORON TAVORY), que se ha hecho edificar una casa en la línea verde que divide Israel de los territorios ocupados, y que bordea el campo de limoneros de Salma. El ejército israelí no tarda en declarar que los árboles ponen en peligro la seguridad del ministro y ordena que sean arrancados. El hijo de Salma vive en Estados Unidos y sus hijas están lejos, pero ella decide luchar por sus árboles. Se embarca en una travesía legal que la llevará hasta el Tribunal Supremo de Israel. Contrata a un joven letrado palestino, Ziad Daud (ALI SULIMAN), que se enfrentará a un auténtico ejército de abogados militares que disfrutan del apoyo del Gobierno. Ziad, 34 años, divorciado de una rusa a la que conoció mientras estudiaba Derecho en Moscú, se enamora de Salma. Pero su relación es complicada y peligrosa porque las viudas palestinas no pueden hacer lo que les apetece, y menos enamorarse, y menos aún de un hombre más joven. Salma se da cuenta de que tiene la fuerza suficiente para seguir adelante a pesar de las presiones que soporta de ambos lados, el israelí y el palestino. Lucha por salvar los árboles que su padre plantó hace 50 años, árboles que se han nutrido de sangre, sudor y lágrimas, como toda la región. No permitirá que se corten para satisfacer un absurdo requisito de seguridad.

Del otro lado del campo de limoneros, Mira Navon (RONA LIPAZ-MICHAEL), la esposa del ministro, también vive un importante cambio. Después de ser la perfecta esposa durante muchos años, a pesar de tener una nueva casa y del nombramiento de su marido, no es feliz. Sabe que el tiempo pasa y empieza a estar convencida de que debe haber algo más en la vida. La lucha que lleva a cabo su nueva vecina, a la que no conoce, le obliga a ver a su marido bajo una nueva luz y, por primera vez, no reacciona como se espera.

Los Limoneros es una historia de luchas. La lucha por proteger lo que es de uno, la lucha por los principios, la humanidad, la tierra, la historia, los años de sangre, a través de la lucha de una mujer para salvar sus limoneros. Es una historia de soledad, la soledad de todas las personas en esta región y sus alrededores.

COMENTARIO

Los limoneros es una sólida, valiente peripecia que habla menos de un caso único que de todo un pueblo: en el fondo, lo que el film propone con delicadeza, pero también con un punto de vista crítico que no ahorra sus dardos sobre propios y ajenos, es una indisimulada reflexión sobre la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Y lo hace con las formas de un poderoso retrato femenino, que en ocasiones se desdobla en dos (la esposa del ministro pronto entenderá los puntos de vista de su machacada vecina).

La película ilustra a la perfección el poco corriente talento de hacer cine inteligente y entretenido a partir de un tema de actualidad. Este drama, con el cisma palestino-israelí como telón de fondo, está salpicado de generosidad, ironía, ira y puro optimismo. El realizador Eran Riklis (La novia siria) escoge una historia cercana a la frontera y reduce sus componentes políticos hasta llegar al nivel humano, interpretado con una seguridad merecedora de premios por la palestina Hiam Abbass.

Pero la película es más aún. A partir del planteamiento del conflicto principal, surgen otros muchos temas: las crisis en las relaciones de pareja, la relevancia que tienen las raices en la construcción de un proyecto de vida, la importancia de la diferencia de edad en una relación, la perspectiva femenina de los conflictos,...

20090610

ASINA (Daniel Lagares, María José Romero y Goyo Rubio) España, 2008


Una película de Daniel Lagares, María José Romero y Goyo Rubi
País: España 2008
Género: Documental
Ayudantes de dirección: Goyo Rubio y María José Romero
Coproducción: Stefano Brandolese
Duración: 42’

SINOPSIS
Al ritmo que marcan sus vidas, Asina, documenta la cotidianidad de las familias majoreras, inmersas en actividades ganaderas en la isla de Fuerteventura. Una forma de vida basada en el profundo conocimiento de un territorio especialmente árido. Estas sabidurías adaptativas perviven en un escenario de fragilidad, donde los modos tradicionales de vida van derivando hacia los campos del folklore o hacia nuevas formas de economía, como la construcción o el turismo.
Envueltas en un viento constante, personas, paisajes y animales se presentan cono una única realidad.

COMENTARIO
Tras las anteriores producciones Guirre, rodada también en Fuerteventura, y Berrocal, sobre las consecuencias del pavoroso
incendio que asoló buena parte de la provincia de Huelva, Daniel Lagares y sus colaboradores vuelven con un documental cargado de humanidad, donde no se puede entender al ser humano sin su interconexión con el medio natural. Un protagonismo compartido por hombres, mujeres y animales que cohabitan en un espacio abiertamente hostil.
Lagares mete la cámara (y el micrófono) en medio de las vidas de unos y otros, para ofrecernos, con una magnífica fotografía, un retrato antropológico de unas formas de vida que pueden resultarnos casi incomprensibles. Con un realismo aparentemente aséptico, va dibujando pinceladas de vida que van conformando un collage al ritmo que marcan los tiempos y los procesos de la vida animal.

20090603

ONCE (John Carney) Irlanda, 2006. Sábado, 6 de junio de 2009. Despedida de la temporada.


País: Irlanda.
Año: 2006.
Duración: 85 min.
Género: Drama, musical.
Dirección: John Carney
Guión: John Carney.
Producción: Martina Niland.
Música: Glen Hansard.
Fotografía: Tim Fleming.
Montaje: Paul Mullen
Reparto: Glen Hansard (chico), Markéta Irglová (chica), Alaistair Foley, Catherine Hansard, Kate Haugh, Senan Haugh, Darren Healy, Gerard Hendrick, Bill Hodnett, Danuse Ktrestova, Pat McGrath, Sean Miller

SINOPSIS
El (Glen Hansard,) es músico, durante el día ayuda a su padre en la tienda, y al salir del trabajo se lanza, con la guitarra al hombro, a las calles de Dublín a cantar sus temas. Ella (Marketa Irglova) acaba de llegar a la ciudad y, para salir adelante, vende rosas entre los transeúntes que pasean por el bullicioso centro; su pasión, el piano. Sus historias se cruzarán una noche, y del encuentro surgirán nuevas composiciones y una pasión creciente y silenciosa.

COMENTARIO
Esta no es una película de grandes planteamientos estéticos o intelectuales. Al contrario, para disfrutar de ella, para degustar su verdadera esencia hay sólo que dejarse llevar por la propuesta sentimental que nos hace su director y guionista, John Carney. Y es aquí donde radica su acierto, pues no es fácil contar una historia tan simple y que a la vez te atrape y resulte convincente. Esto lo consigue imprimiendo a la cinta un marcado tono realista, donde las calles de Dublín se convierten en el decorado perfecto que alberga las idas y venidas de estos dos personajes, de estas dos personas solitarias, que encuentran en la música la forma de expresar sus sentimientos.
Carney se sirve de una serie de recursos para hacer creíble esta simple historia: rodada en formato digital, lo que le aporta frescura y proximidad, cuenta con actores semi profesionales (ambos provienen del mundo de la música); las canciones están perfectamente incrustadas en el discurso cinematográfico, dotando a la película de una magnífica banda sonora.
Once es, por encima de todo y sin ocultarlo en ningún momento, una historia de amor tan universal como el mismo pop, un pequeño mosaico de sentimientos velados que surgen entre dos personas a la sombra (o el recuerdo) de sendos amantes, como en Deseando Amar de Wong Kar-wai, narrada con tacto, contención dramática y un cariño infinito hacia los personajes.
Prueba de la buena acogida de la película han sido los premios del público en los festivales de Sundance y Dublín (2007).

20090518

LIMBO (John Sayles) EUA, 2000. Viernes, 22 de mayo de 2009




Director: John Sayles. Intérpretes: David Strathairn, Mary Elizabeth Mastrantonio, Vanessa Martínez, Herminio Ramos y Kris Kristofferson. País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Green/Renzi. Distribución: Columbia TriStar. Guión: John Sayles. Fotografía: Haskell Wexler. Música: Mason Daring. Duración: 126 minutos. Género: Drama. Público apropiado: Adultos


Imágenes de la película

Decía Carlos Boyero, tras la proyección de la LIMBO en el festival de Cannes:
"La distribución y la exhibición convencionales nunca podrán aceptar, y menos promocionar, a Sayles, un director inetiquetable, errante, perpetuo fuguista de cualquier compromiso comercial y mezquino, artista que se pasa la vida cruzando fronteras a la desesperada búsqueda de ozono, inventor de personajes a la deriva que buscan un hueco respirable en los pantanos de Florida, en el Oeste más perdido, en la isla de las Focas, en los bosques de Latinoamérica, en Groenlandia o en Alaska.

Inmortal

En la que fue tentadora, arriesgada y mítica Tierra del oro, donde el hambriento y enamorado Chaplin se comía unas botas con cuchillo y tenedor y soñaba con un amor inalcanzable en la inmortal La quimera del oro, se desarrolla Limbo, poblada por gente con un pasado que deja cicatrices profundas pero que no se ha permitido encanallarse o volverse ruin a pesar de tanto fracaso, gente que habla poco con la boca pero sugiere todo con su mirada y con su actitud, que sigue sin tirar la toalla, aunque su escepticismo vital les haga decir en una reveladora conversación o desolada autoconfesión: «Las mujeres son extrañas, los hombres son estúpidos, las noches y los inviernos son muy largos». Cuenta el encuentro entre una cantante adulta, hastiada y espléndida a la que ya no le queda tiempo para triunfar pero que sigue cantando por el estado de gracia que alguna vez halla al expresar sus sentimientos más íntimos mediante algunas canciones a los solitarios y escasos oyentes de los tugurios, y la comunicación que establece con ellos, su hija, una adolescente tan imaginativa como sensible y sufriente, y un viejo marino y gran promesa juvenil del baloncesto al que todo se le torció en la jodida vida, al que un accidente le privó de ser una estrella del deporte y otro más trágico, de su amado barco, con la consecuencia de que el segundo le hace arrastrar un imborrable sentimiento de culpa ya que en él murieron dos de sus mejores amigos.

Este insólito trío, al que rodean un digno e indigno zoológico de perdedores, llegará en las circunstancias más peligrosas, en medio de una indeseada aventura que acabará en una isla solitaria huyendo de los traficantes de drogas que pretenden cargárselos, a formar una especie de cálida e indestructible familia, lo que siempre buscaron en vano. John Sayles, que sabe tanto de la vida como del cine (por eso le amo, por eso me identifico con su obra), describe admirablemente la complicada relación de estas tres personas y nos deja con un final abierto, en el que es tan probable la salvación como la muerte, pero después de haber vivido intensamente lo que merece la pena ser explorado, de haber conocido una fugaz plenitud.

Equipo habitual

Para completar la fiesta, me encuentro con el habitual núcleo profesional de Sayles, que incluye a esos tíos con dos cojones llamados David Strathairn y Kris Kristofferson (nunca olvidaré, Billy The Kid, tu protector y épico abrazo en medio de la indiferencia de Dylan y de sus colegas a la blasfema calva, a la acorralada y a punto de linchamiento Sinnead O'Connor) y de la hermosísima Mary Elizabeth Mastrantonio, perteneciente a ese enamorable grupo de mujeres que incluye a Genevieve Bujold o a la difunta Rommy Schneider, que si de jóvenes eran guapas a secas, a medida que envejecen alcanzan el aura de las diosas."

20090504

UNDERGROUND (Emir Kusturica) Yugoslavia, Francia, Alemania, Hungría, 1995. Sábado 9 de mayo de 2009. 20:30h.


GENERO: Drama bélico

AUDIO: Serbocroata SUBTITULOS: Español

DIRECCION: Emir Kusturica

GUION: Dusan Kovacevic y Emir Kusturica

MUSICA: Goran Bregovic FOTOGRAFIA: Vilko Filac (Color) MONTAJE: Branka Ceperac PRODUCCION: Pierre Spengler

SONIDO: Marko Rodic DURACION: 165 minutos

Secuencia de la película

Enlace a encadenados.org con un magnífico trabajo de documentación y crítica por parte de Lucía Solaz

Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia e Italia estaban interesadísimas en que no se reconstruyera el Imperio Austro-Húngaro (tan grato para Luis G. Berlanga), y al mismo tiempo toda Europa sentía miedo de que, de pervivir el mapa político de los Balcanes que, en buena medida, había sido el causante de la conflagración mundial, la historia no tardara mucho tiempo en repetirse (como así fue de todos modos, y agravada, aunque por otras causas). Georges Clemenceau, el ‘Tigre’, Presidente de la República Francesa, apoyado por Orlando, el Presidente italiano, tuvo la ‘genial’ idea de crear un nuevo Estado donde tuvieran cabida todas esas naciones liberadas del hundimiento del Imperio Otomano que conservaban a duras penas su independencia ante la avaricia de Austria o Rusia, pensando en que un Estado fuerte y unido podría hacer frente mejor a esas amenazas, e incluso servir como un potente aliado a occidente en la zona. Así nació Yugoslavia en 1918, como la casa de todos los eslavos (a los cientos de miles que no lo eran, nadie les preguntó), y se puso la semilla de uno de los conflictos más enquistados y crueles de los últimos años.

“Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”. Esta escalofriante frase la pronuncia Marko, antiguo poeta y político advenedizo, indefenso en su silla de ruedas, una vez que su hermano le ha molido a palos enmedio de un combate en la antigua Yugoslavia y durante la guerra que supuso la liquidación del país.

Underground, película absolutamente imprescindible para entender la narrativa cinematográfica de ese genio del panorama europeo que es Kusturica, relata, mientras hace un repaso por la historia de Yugoslavia en los cincuenta años que van del final de la Segunda Guerra Mundial al estallido del conflicto de los Balcanes en los noventa, la historia de Marko y Petar, inspirados en personajes reales de la historia yugoslava de la era de Tito, ladrones y guerrilleros durante la ocupación nazi del país iniciada en 1941, y Natalija, actriz en ciernes en esa misma época y amante de Petar, y el devenir de esta relación a tres bandas a lo largo del tiempo, todo ello pasado por continuas y deliciosas escenas de bailes y música de viento propios del cine de Kusturica (Mesecina, pedazo de canción), de bodas celebradas con música, alcohol y comida sin límites, abundantes toques de humor, surrealismo y absurdo, y los habituales guiños cinéfilos del director.

Marko, a causa del amor que siente por Natalija, se aprovecha de las circunstancias para ocultar a Petar y a muchos otros, incluyendo a su propio hermano, Jovan, en el enorme, gigantesco sótano de la casa de su abuelo (cabe hasta un blindado), y se las arregla para mantenerlos ahí una vez terminada la guerra mintiéndoles acerca del curso final de la misma y logrando que se dediquen a la fabricación de armas, con las cuales él comercia y llega a alcanzar una cuantiosa fortuna.
Durante décadas permanecerán todos ellos encerrados en el sótano mientras Marko se lleva la gloria de la victoria contra los alemanes y asciende rápidamente en el escalafón de la Yugoslavia comunista del mariscal Tito.

El azar, el alcohol y un chimpancé se aliarán para que años más tarde por fin Petar pueda salir a la calle y comprobar que las cosas no han cambiado desde su encierro (la casualidad quiere que nada más salir vaya a parar a un set de rodaje donde se filma una película precisamente sobre su vida y supuesta muerte en la Segunda Guerra Mundial, con actores y figurantes vestidos de soldados alemanes, auspiciada por Marko, que ha creado un aura de heroísmo en torno a Petar, que para el resto del país está muerto, todo lo cual proporciona unos momentos de comedia de muchos kilates), y así será para él incluso hasta el momento en el que estalla la guerra que sellará el certificado de defunción para Yugoslavia, pues él sigue creyendo que combate contra los fascistas (confusión aparentemente intencionada por parte del autor, estableciendo un símil entre los nazis y los combatientes de aquella guerra reciente, muy dados ellos a las limpiezas étnicas).

La película es tan rica que cualquier intento de sinopsis se convierte en un ejercicio bastante torpe, porque el hilo argumental aquí expuesto se ve enriquecido con la maravillosa música de Goran Bregovic, las poderosas imágenes, los intentos de Marko por manipular la realidad de los que se esconden en el sótano, simulando alarmas y bombardeos, la simbología apenas disimulada de muchos pasajes (el Cristo invertido del final de la película o los animales que aparecen, gansos, caballos o gatos, recurrentes en toda la filmografía del director), la crudeza de otros (el bombardeo del zoológico) y la absorbente magia de los más (los recorridos por las alcantarillas, los bailes, la música de los trombones y las trompetas), pero sobre todo, con las imágenes de archivo que Kusturica utiliza para ilustrar las diversas partes que establece en la narración (1ª - La guerra, 2ª - La Guerra Fría y 3ª - La Guerra, que subrayan la triste historia del país desde su invención), a veces introduciendo a sus propios actores con tecnología digital en los propios documentos históricos: imágenes de ciudades ocupadas por los nazis en 1941 y con el pueblo en las calles celebrándolo brazo en alto, ciudades derruidas, muertos y destrucción por doquier, imágenes también de la época de Tito, con los desfiles, los uniformes, el pueblo feliz y contento, y por último, los documentos visuales sobre la muerte del mariscal, los líderes mundiales que acudieron a las honras fúnebres (Ceaucescu, Breznev, Hussein de Jordania, Arafat, Helmut Schmitt, el Duque de Edimburgo, etc.), y toda una serie de imágenes precursoras del desastre que se avecinaba en un futuro no muy lejano, todo ello acompañado por los inmortales acordes de Lili Marleen, la canción ‘oficiosa’ de la Segunda Guerra Mundial, cantada por todos los ejércitos en todos los idiomas, y que llevó a la gloria Marlene Dietrich.

Pero la película es tan rica y compleja que resulta imposible catalogarla en ninguna de las categorías establecidas: es un drama con partes de comedia, de acción, pero también un musical, una película política, y sobre todo, una historia que desprende nostalgia y amargura. Lo que se desprende de ella es una reflexión en la que pueden verse dos cuestiones principales. En primer lugar, la crítica de la guerra como medio para la resolución de conflictos, pero también su aceptación como último medio cuando todos los demás han fracasado (el propio Kusturica se retrata como operador de fuego en una de las baterías de artillería que disparan al final de la película), lamentando, no obstante, las consecuencias de la misma: muertos, familias rotas, destrucción, países arrasados y ausencia de felicidad y bienestar durante generaciones. En segundo lugar, la película destila nostalgia por la patria desaparecida, por Yugoslavia tal como fue entre 1918 y los años noventa, ruptura de la que responsabiliza a las díscolas repúblicas de Eslovenia, Croacia y Bosnia. (39 escalones)

20090421

EL ÚLTIMO VIAJE DEL JUEZ FENG (Liu Jie) China, 2006. Sábado 25 de abril de 2009.

Dirección: Liu Jie.
País: China.
Año: 2006.
Duración: 101 min.
Género: Drama.
Interpretación: Li Baotian (juez Feng), Yang Yaning (Yang), Lu Yulai (Ah-Luo).
Guión: Wang Lifu.
Producción: Liu Jie y Hsu Hsiao-Ming.
Fotografía: Harrison Zhang.
Montaje: Liao Ching-Song.
Dirección artística: Cao Jiaan.
Estreno en España: 23 Mayo 2008.
Página oficial de la película
Película completa (en 7 partes)

SINOPSIS

Provincia de Yunnan, al sudoeste de China. Un tribunal ambulante recorre los sinuosos caminos en su gira anual. El viejo Feng es el juez. Su secretaria, Yang, está a punto de jubilarse. Les acompaña el joven juez Ah-Luo, que se estrena en esto de las giras. Un caballo viejo transporta la insignia nacional, los expedientes y todas sus pertenencias. Un viaje fuera de lo común por la China rural y sus minorías étnicas, en donde, a través de los conflictos, se nos muestran tradiciones y leyes ancestrales y cómo la justicia del Estado choca con la sabiduría campesina.

Siempre resulta atrayente que una cinta de China llegue a nuestra cartelera, y más aún si conserva la sencillez de una mirada pura e inocente que se acerca a la realidad más tradicional y profunda de ese gran país. El viaje que emprende el juez Feng a la provincia de Yunnan es el último de su dilatada carrera. En su gira anual a ese cantón del sudoeste de China va acompañado de su secretaria Yang y del joven Ah-Luo, que acaba de salir de la universidad y planea casarse en uno de los pueblos. Los tres se ponen en camino con la intención de impartir justicia en lugares de culturas y tradiciones ancestrales, donde la superstición convive con la humanidad, y donde los conflictos se dirimen por leyes no escritas bajo la autoridad de ese tribunal ambulante.
Con un tempo lento y una actitud contemplativa, el debutante Liu Jie nos lleva por peligrosos senderos hasta rincones apenas explorados de una China rural, por hermosos desfiladeros y altas montañas que son todo un reto para el individuo, minúsculo en tan extenso territorio pero grande cuando la cámara se acerca a cada una de esas minorías étnicas. Porque las localizaciones son ciertamente de gran belleza, pero el director sabe no perderse en ellas y evitar que se conviertan en estampas de promoción turística. En cambio, Liu Jie sí pone todo el interés en recoger la sencillez de unos modos de vida que atienden más al sentido de supervivencia y a los buenos sentimientos que a cualquier normativa legal o a la fría burocracia. No sólo se entretiene en mostrarnos algunos de los casos con un sentido del humor tan esperpéntico como desconcertante, sino que también se acerca a los personajes con una enorme delicadeza y sensibilidad.

A través del trío protagonista queda reflejado un mundo en transición desde la tradición a la modernidad. El juez Feng encarna la sabiduría y astucia de la experiencia a la hora de resolver los conflictos, y un conocimiento profundo de las personas y de las particularidad locales; Ah-Luo se nos muestra con un ímpetu juvenil que busca resolverlo todo con la aplicación frontal e intransigente de la ley; y Yang es el mejor modelo de fiel compañera que compensa la energía de su jefe con paciencia y mansedumbre, y que lleva veinte años queriendo mostrar sus sentimientos al juez. Una callada y delicada historia de amor apenas insinuada, dos personas que hacen su último viaje poniendo orden en los pueblos pero que no saben hacerlo en sus vidas, y otra que anuncia nuevos e inciertos tiempos para la China del siglo XXI. El largometraje comienza como una concatenación casi cómica de situaciones de lo más disparatadas, como la del cerdo "acusado" de remover los restos de los antepasados de un campesino o el robo del escudo del Estado, pero va cogiendo cuerpo dramático conforme avanza y logra algunas escenas llenas de ternura y aire cargado de nostalgia, hasta desembocar en un trágico final con sabor metafórico al aludir al penoso sistema judicial chino (simbolizado en el escudo que porta el juez).

Una realidad tan primigenia no podía ser filmada con artificio formal ni con un elaborado montaje, que le hubieran quitado su frescura natural. Por eso, la sencillez de sus personajes encuentra su correlato en una planificación transparente que no quita protagonismo al tema, con preferencia por los planos fijos y por una cámara que se sitúa discretamente donde pueda recoger los encuentros sin interferir. La fotografía y la ausencia de música incorporada desde fuera aportan el naturalismo que la historia encierra, con momentos de contenida y soterrada emoción, en especial entre Feng y Yang.

Está claro que no nos encontramos ante una película que busque de frente el entretenimiento ni que ceda ante las exigencias de la taquilla, sino más bien ante una mirada un tanto crítica y aparentemente ingenua a una de las realidades que vive la China actual. Una mirada pura y sin contaminar de occidentalismo para una cinta que camina a ritmo lento y con algún altibajo narrativo, bien interpretada por la pareja protagonista, y magníficamente fotografiada por Harrison Zhang. Una cinta cómica al principio y poética al final, bien contada pero que tarda en alcanzar su sentido pleno, ardua, tediosa e incluso aburrida para quien no esté acostumbrado al cine oriental sin adulterar (nada que ver con Wong Kar Wai, Zhang Yimou o Ang Lee), meritoria y auténtica en su original historia y en su costumbrista puesta en escena. (Comentario deJulio Rodríguez Chico).

20090403

DERSU UZALA (Akira Kurosawa) Japón, 1975

Nacionalidad: URSS-Japón
Año: 1975
Dirección: Akira Kurosawa
Guión: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin
(basado en los relatos de Vladimir Arseniev)
Producción: Yoichi Matsue, Nikolai Sizov
Dirección de Fotografía: Asakazu Nakai, Fyodor
Dobronavov, Yuri Gantman
Montaje: Fyodor Dobronavov, Yuri Gantman,
Asakazu Nakai
Música: Isaac Schwalz
Reparto: Maxim Munzuk (Dersu Uzala), Yuri Solomine
(Capitán Vladimir Arseniev), Schemeikl
Chokmorov (Jan Bao), Vladimir Klemena (Turtwigin),
Svetlana Danielchanka (Sra. Arseniev)
Duración: 137 min. (Color)
SINOPSIS
La acción nos remite a 1902, durante la investigación topográfica de la zona de Usuri, que Arseniev realiza para el gobierno ruso. Será en el transcurso de esta expedición que Arseniev conoce a Dersu, cazador nativo (" gold " o "neneyet"), que no sólo le ayudará a avanzar en la intrincada orografía sino que le facilitará un aprendizaje de la Naturaleza. Dersu es un solitario, patizambo, cazador que vive en comunión con su entorno. El pelotón militar no tarda en adoptarlo puesto que es trabajador y se integra en el grupo colaborando con sus dotes de tirador y rastreador. No obstante, la enseñanza que Dersu puede aportar (para quien quiera prestarle atención, algo que los infantiles soldados rusos no parecen hacer) es básicamente un aprendizaje de la Naturaleza. Dersu habla con el fuego, con el agua, arroja comida para que sus familiares fallecidos no padezcan y utiliza de la Naturaleza aquello que la naturaleza le permite utilizar, como las cortezas de los árboles o los tallos de unos juncos. Dersu deja claro que el mundo, la taiga, está llena de "personas": el Sol es la más importante, sin él no viviría nadie. Pero también son gente el agua, el fuego, el viento. El hombre debe estar en armonía con estas otras personas para sobrevivir en la taiga. El hombre es demasiado pequeño al lado de la gran Naturaleza, dicen los
personajes. Y en este sentido incide una de las escenas culminantes de la cinta, la tormenta de nieve que sorprende a Arseniev y Dersu durante su observación del lago helado y en la que el segundo salva la vida a ambos gracias a su ingenio y su conocimiento de la Naturaleza.

COMENTARIO
Más allá de su espíritu ecológico, Dersu Uzala es la crónica de una amistad que Kurosawa traza en base a pequeñas anécdotas. En su formato de película de aventuras, la cinta acoge la progresiva calidez de la relación entre el explorador y el cazador. Arseniev, ruso, científico, intelectual, queda fascinado por el hombrecillo nómada no tanto por sus habilidades como por su "alma". Dersu es
desprendido, responsable y solidario. Significativamente, mientras los rusos desprecian la cabaña que encuentran en el bosque, Dersu la repara y se asegura de que queden en ella provisiones para cualquier otro viajero que llegue hasta allí. Más tarde, al ofrecérsele un pago por sus servicios, Dersu lo rechaza en primera instancia; luego, avergonzado, dice ser mala persona y solicita unos cartuchos. Arseniev, por su parte, es solidario con los otros viajeros. Dersu no ve en él tanto un sabio, como una persona también
respetuosa y ansiosa de aprender.
Posiblemente los mejores momentos de la cinta están vinculados a este aspecto. Kurosawa es uno de los cineastas que mima a sus personajes, que sabe recoger en pantalla sus sentimientos y trata que el espectador los comprenda. Su puesta en escena, simple en apariencia, favorece la emotividad.
En definitiva, Dersu Uzala es la crónica dolida de la pérdida de un mundo arcádico. De la irreversible pérdida, habría que decir, siendo un símbolo de este mundo quien acoge a los mismos que lo destruirán.
Trailer de la película en inglés:

A continuación te ofrecemos la posibilidad de ver la película completa fragmentada en español, con subtítulos en inglés.

20090313

IT'S A FREE WORLD (En un mundo libre) (Ken Loach) RU, 2007. Viernes 20 de marzo de 2009. 20:30h. Casa de la Cultura de Valencina. Entrada libre.


Título: En un mundo libre...

Título original: It's a Free World

Productora: BIM Distribuzioni

Año: 2007

País: Reino Unido, Italia, Alemania, España

Duración: 96'

Dirección: Ken Loach

Producción: Ken Loach, Rebecca O'Brien

Guión: Paul Laverty

Música: George Fenton Fotografía: Nigel Willoughby Montaje: Jonathan Morris

Intérpretes: Kierston Wareing ANGIE, Juliet Ellis ROSE, Leslaw Zurek KAROL, Joe Siffleet JAMIE, Colin Caughlin GEOFF, Maggie Russell CATHY, Raymond Mearns ANDY, Davoud Rastagou MAHMOUD, Mahin Aminnia LA MUJER DE MAHMOUD

Premios: Festival del Sahara, mejor película. Venecia, mejor guión.

Sinopsis

Angie no ha recibido una educación demasiado esmerada, pero está llena de energía, ingenio y ambición. No es la primera vez que se queda sin trabajo, pero ahora intenta rehacerse y demostrar lo que vale. Angie y su compañera de piso, Rose, deciden ser sus propias jefas, y abren una agencia de trabajo temporal para trabajadores inmigrantes que actúa en un mundo inestable en el que el trabajo es barato y las leyes sólo sirven para ser ignoradas.

Comentario

El prolífico director de cine social Ken Loach vuelve a formar parte de la cartelera española gracias al estreno de En un mundo libre, la enésima colaboración con su inseparable compañero creativo, el guionista Paul Laverty, con el que, aunque parezca más tiempo, lleva trabajando sólo desde 1996. Su nuevo trabajo –que sucede a El viento que agita la cebada, ganadora de la Palma de Oro de Cannes- fue presentado en el pasado Festival de Venecia, donde de hecho consiguió la Osella de Plata al Mejor Guión. El guionista Laverty, que reside con frecuencia en España, ha denunciado, en referencia a la obra, la actitud de los conservadores británicos y la derecha europea en general ante la inmigración ilegal. Por un lado, ha señalado que la alientan para aprovecharse de “una mano de obra cada vez más barata” pero niegan a estos inmigrantes los derechos más básicos y les achacan los males de la sociedad. La inmigración es un tema recurrente en el cine del británico Loach, pues lo ha abordado en varias películas en esta misma década (Pan y rosas, Sólo un beso y La cuadrilla). En el aspecto interpretativo, todos los actores están estupendos, de nuevo en la línea del cine del director británico, destacando la protagonista Kierston Wareing, quien ha recibido alabanzas como actriz revelación, como demuestran sus dos nominaciones a los Premios del Cine de Independiente Británico y que interpreta un personaje lleno de matices. También destaca la labor de Juliet Ellis, su amiga, que intenta poner orden en la vida cada vez más acelerada de Angie.

Loach acierta de pleno con el enfoque de la película. En lugar de ir a lo fácil, de poner a grandes empresarios aprovechándose del sudor y la sangre de los empleados, pone a una mujer que parece que lucha por el bien del trabajador, por el fin de los jefes, por la ruptura del sistema. Pero no. Ella es el sistema. Desde el momento en el que se aprovecha de las reglas del juego, se convierte en parte del sistema. Sin darse cuenta, Angie pasa de insultar a sus jefes a comportarse como ellos. Utilizará todo lo que esté en su mano para enriquecerse y salir adelante, cueste lo cueste, pisoteando a las personas que haga falta. En un momento de la película, Angie llega a decir algo así como “es un mundo libre y a todo el mundo le importa una mierda”. Es lo que parece promover el sistema. Que todos seamos lobos y sólo miremos por nuestro propio interés. Así, los más poderosos seguirán en su sitio, con su culo bien protegido.

Loach nos acerca a la realidad y lo hace con una película sobria, de estilo austero, como le caracteriza. Huye del estilo “realista” que significa mucho mareo de cámara y montaje acelerado, va a lo sencillo y a lo que funciona.

En un mundo libre es una película necesaria, de las que invitan a la reflexión al salir del cine y que denuncia algo que está ahí y que preferimos no ver. Un nuevo acierto de Ken Loach, una buena película.


Aquí puedes leer interesantes críticas de Federico Volpini y Dr. Etxea
Trailer en V.O.S.

Trailer doblado en español

20090303

EL BOSQUE DEL LUTO "Mogari no mori" (Naomi Kawase) Japón, 2007. Viernes, 6 de marzo de 2009. 8:30 de la tarde en la Casa de la Cultura de Valencina


Página oficial de la película (Trailer, sinopsis, ficha técnica, ...)
Página de la distribuidora

SINOPSIS

Shigeki vive en una pequeña residencia para jubilados. Machiko, una de las empleadas de la residencia, le presta una atención especial. Sin embargo, ella está secretamente conmocionada por la perdida de su hijo. Después de celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a un paseo por el campo. Conducen a lo largo de pintorescas carreteras secundarias, pero el coche se queda averiado en una cuneta y deciden abandonarlo y emprender juntos un viaje de descubrimiento.

El comienzo del largometraje es ilustrativo para lo que el público se va a encontrar. Asistimos a un largo plano sostenido del viento moviendo los árboles, para a continuación enfocar un cortejo fúnebre que atraviesa el bosque, y después de varios minutos escuchar las primeras palabras de la cinta, pronunciadas por un monje budista a un grupo de jubilados a los que explica la diferencia entre "estar vivo" y "sentirse vivo". Estéticamente quedan ya definidas las pautas de un cine contemplativo y muy poético, de enorme belleza visual y potente sentido simbólico, pero también muy intimista y parsimonioso, que exigirá sosiego y tranquilidad en quien se disponga a verlo. La atención se centra en cada gesto y mirada de los personajes (magníficas las interpretaciones de Shigeki Uda y de Machiko Ono), en una palabra dicha a media voz entre el temor y la duda, en el contraluz y el cielo que tan pronto deja pasar los rayos de luz del sol como los oculta entre la negrura de nubes de lluvia. Es la tensión entre la muerte y la vida, entre el remordimiento y la necesidad de encontrar la paz de conciencia, entre la presencia de los seres queridos y su ausencia, entre la materialidad de lo terreno y lo etéreo de lo espiritual, entre la oscuridad y la luz.

La directora japonesa nos muestra un cine de exquisita sensibilidad y de profunda piedad, moroso y sin prisa para contar sucesos extraordinarios o exteriores durante el viaje, sin interés en desvelar el pasado de los protagonistas. Es un relato interior, un viaje emocional de ritmo lento, que se entretiene en recoger parajes de una gran belleza pero con una fuerte carga simbólica: no son simplemente estampas hermosas sino más bien estados sensoriales y emocionales de fuerte dramatismo. Le interesa acompañar a esas dos almas en pena que deberán sufrir vientos y lluvias intempestivas, rápidos fluviales que están a punto de costarles la vida, para después llegar a disfrutar de la tranquilidad y sosiego de haber cumplido con un deber de conciencia. El paisaje es el auténtico protagonista porque es trasunto del alma de los dos individuos atormentados por su pasado, y la película se convierte en una suerte de "ascensión" o "balada" a la montaña de Narayama, una constante del cine japonés. Con una cámara nerviosa que habla de la dificultad para atravesar la vida, el espectador asiste a momentos críticos seguidos de otros conmovedores, como la escena en la que, tras el aguacero torrencial, Machiko se quita la ropa para dar el calor de su cuerpo al anciano que tiembla con síntomas de muerte.

Crítica de Beatriz Maldivia

La directora proviene del documental, y ése es un enfoque que se nota en toda su filmografía, desde decisiones más evidentes como contar con operadores de cámara que también provienen del documental y el empleo de actores no profesionales, hasta otras mucho más sutiles que tienen que ver con la puesta en escena o el fuera de campo.

‘El bosque de luto’ es una espléndida forma de adentrarse en el más que interesante cine de Naomi Kawase. La película nos narra, con toda la parsimonia que eso requiere, la historia de Machiko, una joven enfermera en un asilo, y la de Shigeki, uno de los ancianos que allí son atendidos. Ambos personajes viven sumidos en una profunda tristeza por la pérdida de un ser querido: su hijo, en el caso de Machiko, y su mujer en el caso de Shigeki.

En vez de cargar las tintas dramáticas, Naomi Kawase apuesta por la sutileza y la sobriedad: la angustia de estos dos personajes es muy contenida y se manifiesta de forma ejemplar en la frase que Shigeki le hace al monje budista que visita al asilo: “¿Cómo sé si estoy vivo?”. El monje le responde con una doble pregunta: para saber si estás vivo hay que saber dos cosas. La primera, y muy fácil, es si comes arroz y condimentos. La segunda, más difícil, es saber si experimentas sensaciones.

A partir de ahí, el destino de Machiko quedará unido al de Shigeki: un día, durante un viaje en coche, el anciano escapará hacia el bosque en busca de la tumba de su mujer, y Machiko lo perseguirá. Comienza un viaje de dos días en el que los personajes tendrán que sentir, que recuperar sus vidas anuladas por el dolor.

La sutileza con la que Kawase filma su relación es magnífica: todo son actos cotidianos que esconden un poderoso subtexto. Todo son elegantes metáforas, como la del río que se desborda mientras el anciano intenta cruzarlo. Machiko le implora, llorando, que no cruce, que el peligro es muy grande. Una vez Shikegi desiste, abraza a una desconsolada Machiko mientras le dice “el río nunca volverá a su fuente”. Una metáfora tan sencilla como eficaz sobre la aceptación de la muerte.

El estilo visual de Kawase es, asimismo, muy acertado. Una peculiaridad de esta directora es su trabajo con el fuera de campo: todos los sonidos comienzan antes de que podamos descifrar cuál es su fuente; los personajes reaccionan ante cosas que no hemos visto. Es la cámara en mano, con su inquietud de documental (aunque para nada mareante) la que nos va descubriendo la realidad que nos rodea. Y me parece la mejor opción para una película que nos quiere contar el redescubrir la vida, y que alcanza la excelencia en su emotiva – e igualmente sutil – escena final.

Si Imamura, en ‘La balada de Narayama’, nos contaba el estoico peregrinar de unas gentes hacia el aceptar su propia muerte, Naomi Kawase, en ‘El bosque de luto’ nos cuenta el peregrinaje hacia volver a descubrir la vida. Una sobria, elegante y emotiva película que incluso dentro de sus lentitud transmite tantas sensaciones que merece la pena.

Aquí podéis ver la película completa